
En los últimos dos siglos, la economía mundial y el consumo de energía crecieron alrededor de 50 y 40 veces respectivamente. Pero el uso de esta energía ha sido el primer factor del cambio en la composición química de la atmósfera terrestre, dando lugar a un proceso de calentamiento global que, de mantenerse, traerá severas consecuencias ambientales y sociales.
Para poder hablar sobre calentamiento global primero deberíamos tener en cuenta que la parte más involucrada es la atmósfera terrestre, definida como la capa gaseosa que rodea a la Tierra. No sólo proporciona el aire que respiramos (O2), sino que también protege a la vida terrestre del intenso calor, absorbe en la capa de ozono parte de la radiación solar ultravioleta (UV) reduciendo las diferencias de temperatura entre el día y la noche, y es un gran escudo protector de los meteoritos.
Los intercambios de energía que se producen continuamente entre la atmósfera y la superficie terrestre y entre la atmósfera y el espacio, generan lo que todos conocemos como TIEMPO Y CLIMA.
Como todos podemos apreciar, los cambios climáticos cada vez son más notables y se deben a una serie de factores como:
*Variaciones en la radiación emitida por el sol, que se deben a la destrucción del ozono por el Cl y Br (Cloro y Bromo) procedente de la constante contaminación.
*Variaciones en la concentración de gases del invernadero, causadas en parte por la intensa deforestación que no permite que los árboles absorban el CO2 (dióxido de carbono).
*Variaciones en la concentración de aerosoles en la atmósfera, debidas, por ejemplo, a la actividad volcánica.
*Variaciones en la órbita de traslación de la Tierra y las diferencias de temperatura que provocan movimientos de aire, dando origen al viento, las nubes y la lluvia.
*Variaciones en el aumento del nivel del mar.
*Variaciones en las precipitaciones.
Todas estas variaciones se incrementan día a día. Un ejemplo muy actual de ello es la gran inundación en la cuidad de La Plata ocurrida el 2 de Abril pasado, que fue producto de una intensa precipitación.
En los últimos cien años los científicos han observado un aumento significativo de la temperatura del planeta que no tiene explicación en las posibles causas naturales que, históricamente, afectaron a la Tierra, sino que se relacionan directamente con cambios en la atmósfera producidos por la actividad humana.
Los principales mecanismos de contaminación atmosférica son los procesos industriales que implican combustión, tanto en industrias como en automóviles y calefacciones residenciales, que generan dióxido y monóxido de Carbono, óxidos de Nitrógeno y Azufre, entre otros. También algunas industrias emiten gases nocivos en sus procesos productivos, como cloro o hidrocarburos que no han realizado la combustión completa.
Pero la traducción de este fenómeno no es más y más calor, sino una diferencia de temperaturas cada vez más palpable. Todo depende de las regiones: en Gran Bretaña o la Europa continental podrían llegar a verse inundaciones con una frecuencia mayor (los londinenses ya han tratado el asunto, con principal argumento en el peligro que el Támesis representaría en el futuro); y en Estados Unidos o nuestro país las zonas desérticas se extenderían a niveles insospechados, mientras que los inviernos recrudecerían y los veranos alcanzarían una alta cantidad de centígrados en los termómetros.
Por otro lado las subidas de los mares anegarían la mayor parte de las zonas costeras, siendo un hecho del que ningún continente se salvaría. Es más: las playas de Mar del Plata ya han empezado a retroceder, y la erosión cambiaría la faz de la "la feliz" hasta hacerla irreconocible en un futuro más o menos próximo.
Si bien la idea científica nunca fue alarmar, el mundo se va quedando sin opciones y los avisos se tornan necesariamente agresivos. La Argentina no está exenta de los riesgos, pero pocos son los sectores que han tomado consciencia de ello. No se puede culpar a la población de recursos insuficientes, porque cómo podrían ocuparse del mundo si el mundo todavía no se ocupa de ella. Y tampoco a todo trabajador que hace su esfuerzo diario y que escaso tiempo posee para colaborar en el asunto. La máxima solución sería un plan coordinado desde los ámbitos del poder y de altos recursos, para ir "bajando" la idea a los habitantes del país. De otro modo todos caerían tarde en la cuenta de que algo había que hacer.
-Tarbuck E.J., Lutgens F.K. y Tasa, D. Ciencias de la Tierra. Edit. Prentice Hall, edición 2005, trad. de 8ª ed.
- Tomo 1 Clarin. “Salvemos nuestra tierra” Calentamiento global
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